La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que desde 2018 el gobierno federal rompió con los presuntos “pactos criminales” que, aseguró, existieron en administraciones anteriores, particularmente durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que su movimiento no mantiene acuerdos con grupos criminales ni con actores vinculados a corrupción o delincuencia organizada.
Las declaraciones ocurrieron en medio de la polémica generada por las acusaciones en Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Sheinbaum rechazó además versiones sobre una posible intervención de Estados Unidos en México y aseguró que, aunque existen sectores que impulsan posturas injerencistas, no considera que el presidente Donald Trump busque directamente intervenir en asuntos internos del país.
“México no es piñata de nadie”, declaró la presidenta al insistir en la defensa de la soberanía nacional y en que las decisiones del país corresponden únicamente a los mexicanos.
La mandataria también señaló que algunos actores políticos y asesores estadounidenses intentan utilizar la relación bilateral con fines electorales rumbo a los próximos comicios en Estados Unidos.
En ese contexto, Sheinbaum arremetió contra dirigentes de oposición, entre ellos Alejandro Moreno y Jorge Romero, a quienes acusó de representar intereses políticos contrarios al proyecto de la llamada Cuarta Transformación.
La presidenta reiteró que su gobierno mantendrá una postura de defensa de la soberanía, cooperación internacional sin subordinación y combate a la corrupción y al crimen organizado.