Miles de ciudadanos salieron a las calles de Culiacán para exigir el fin de la violencia y recuperar la tranquilidad, al cumplirse dos años de la crisis de seguridad derivada de la confrontación entre las facciones conocidas como Los Chapitos y La Mayiza.
Vestidos principalmente de blanco, familias, jóvenes, niños, empresarios, productores agrícolas, integrantes de organizaciones civiles y familiares de víctimas participaron en la movilización denominada “Sinaloa Ponte de Pie”, realizada sobre la avenida Álvaro Obregón.
La jornada comenzó con una misa encabezada por el obispo de la Diócesis de Culiacán, José de Jesús Herrera Quiñones, quien llamó a recuperar la paz y evitar que el dolor provocado por la violencia se transforme en rencor.
Posteriormente, el contingente avanzó hacia la Catedral de Nuestra Señora del Rosario. Los participantes llevaron globos blancos, lonas y pancartas mediante las cuales exigieron seguridad, justicia para las víctimas y estrategias que permitan disminuir la presencia de armas en las calles.
La movilización ocurrió en medio de una crisis que se remonta a septiembre de 2024, cuando la fractura interna del Cártel de Sinaloa desencadenó una disputa entre grupos criminales que ha impactado principalmente a Culiacán y otras regiones de la entidad.
De acuerdo con cifras citadas por fuentes de seguridad, durante este periodo se han registrado alrededor de 3 mil 800 homicidios, mientras que la Fiscalía estatal reconoce 3 mil 181. También se reportan más de 4 mil 400 personas desaparecidas, cerca de 4 mil detenidos y 12 mil 257 vehículos robados.
La inseguridad también ha tenido consecuencias económicas. Representantes empresariales estiman que más de 5 mil negocios han cerrado durante la crisis. Además, cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social indican que, al cierre de agosto, Sinaloa acumulaba una pérdida de 26 mil 85 empleos formales.
Entre los asistentes estuvieron familiares de víctimas de la violencia, incluidos seres queridos de Alejandro, un niño de un año y cuatro meses que murió el pasado 5 de septiembre tras quedar en medio de un enfrentamiento armado en Culiacán, así como familiares de Misael, adolescente de 16 años asesinado en febrero.
Durante el acto frente a la Catedral se hizo un llamado especial a garantizar que niñas y niños puedan crecer sin miedo. Una menor identificada como Stephany tomó la palabra en representación de la niñez sinaloense y pidió construir condiciones que permitan a las nuevas generaciones vivir con seguridad y dignidad.
Familiares de personas desaparecidas también aprovecharon la concentración para exigir mayores resultados en las labores de búsqueda. Integrantes de colectivos caminaron portando fotografías de sus seres queridos y reclamaron respuestas de las autoridades.
Algunos participantes expresaron además su inconformidad con el desempeño gubernamental y, al término del recorrido, fueron quemadas piñatas con las figuras de políticos.
Los organizadores estimaron una asistencia de aproximadamente 50 mil personas; sin embargo, hasta el momento no se ha dado a conocer una cifra oficial de participantes.
La marcha concluyó con llamados a mantener la participación ciudadana y exigir acciones efectivas para recuperar la seguridad, bajo un mensaje central: que los habitantes de Sinaloa puedan volver a ocupar sus calles y vivir sin temor.



