El testimonio de un adolescente que logró ponerse a salvo y los resultados de diversos estudios periciales han permitido a las autoridades avanzar en el esclarecimiento de la tragedia familiar ocurrida en Montemorelos, donde cinco personas fueron asesinadas, entre ellas tres menores de edad.
La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León informó que las investigaciones se concentran en determinar qué provocó los hechos, en los que Cinthia Abigail Tamez Rivera, de 33 años, figura como principal sospechosa. La mujer también falleció posteriormente, en lo que las autoridades investigan como un posible suicidio.
Un adolescente logró sobrevivir a la agresión
Entre los testimonios recabados destaca el de un menor de 14 años, hijo de una expareja de Cinthia Abigail, quien habría presenciado parte de los acontecimientos antes de refugiarse en un clóset para protegerse.
Su declaración permitió establecer que, momentos antes de la tragedia, se habría presentado una situación de conflicto que provocó el enojo de la mujer. No obstante, las autoridades todavía desconocen el motivo preciso de la discusión.
El fiscal general de Nuevo León, Javier Flores, explicó que esta versión constituye uno de los principales elementos para reconstruir lo ocurrido, aunque todavía debe contrastarse con las pruebas obtenidas durante la investigación.
Alcohol y medicamento controlado, entre los hallazgos
Los análisis toxicológicos practicados a Cinthia Abigail revelaron que había consumido alcohol y clonazepam, medicamento que actúa sobre el sistema nervioso central.
Aunque ambas sustancias fueron detectadas en cantidades reducidas, los investigadores analizan estos resultados como parte de las circunstancias previas a los homicidios.
Hasta ahora, no se ha determinado que el consumo de dichas sustancias haya sido la causa directa de los acontecimientos.
Por otra parte, los estudios de balística permitieron establecer una conexión entre los distintos lugares relacionados con el caso.
Los especialistas identificaron que los casquillos recuperados en una vivienda y los encontrados en una camioneta fueron disparados por la misma arma, un resultado que contribuye a reconstruir la secuencia de las agresiones.
La tragedia también cobró la vida de un familiar
El impacto de los asesinatos alcanzó a otros integrantes de la familia. Leodegario Moya, de 64 años, conocido como “Don Garo”, falleció a consecuencia de un infarto después de recibir la noticia de la muerte de su hijo, quien se encontraba entre las víctimas.
Su fallecimiento se suma a las consecuencias de un caso que ha causado conmoción en Nuevo León por las circunstancias en las que perdieron la vida varios integrantes de una misma familia.
La Fiscalía estatal continúa integrando los resultados de las pruebas científicas y las declaraciones de los testigos para esclarecer el desarrollo de los acontecimientos.
Por el momento, la posible discusión familiar permanece como una de las principales hipótesis, mientras las autoridades buscan establecer qué desencadenó la agresión y confirmar las circunstancias de cada una de las muertes.



