Por: M.C. Mariazel Rubio-Valles
“Creo que tengo el metabolismo roto”.
Esta frase suele aparecer después de que una dieta nos ha dejado de funcionar, de varias semanas haciendo ejercicio sin obtener los resultados que esperamos o de comparar nuestro cuerpo con el de alguien que parece comer lo mismo sin aumentar de peso.
Es entonces cuando llega la frustración y la culpa, pensando que tal vez deberíamos de comer menos, de eliminar las comidas ricas en carbohidratos, entrenar más y en ayunas o comprar alguno de esos productos que prometen ayudarte a bajar “mágicamente” de peso.
Pero el metabolismo no es una maquina o un motor que siempre funciona a la misma velocidad, sino que es un sistema completamente dinámico, influido por diversos factores como la edad, el sexo, la composición corporal, la alimentación, la actividad física, el descanso y el estado de salud. Y aunque usted no lo crea, la hora del día también es un factor importante en nuestra respuesta metabólica.
Nuestro organismo posee relojes biológicos que regulan numerosos procesos durante aproximadamente 24 horas. El sueño y la vigilia es la forma más evidente de verlo, pero no la única. La liberación de hormonas, la temperatura corporal, el gasto energético y la utilización de grasas y carbohidratos también cambia a lo largo del día.
Dicho de manera sencilla, el cuerpo no se comporta exactamente igual a las 8:00 am, que a las 8:00 pm.
Una de las funciones que presenta estas variaciones es la oxidación de grasas, es decir, el proceso mediante el cual el organismo utiliza los ácidos grasos como fuente de energía. Durante el ejercicio, el cuerpo combina principalmente grasas y carbohidratos en proporciones que dependen de la intensidad, la duración, así como la alimentación previa.
Existe una intensidad en la que se alcanza la mayor tasa de oxidación de grasas, conocida como FATmax. Entrenar alrededor de ella puede producir beneficios en la salud metabólica y cardiovascular. Sin embargo, utilizar más grasa durante una sesión no significa automáticamente perder más grasa corporal. La composición corporal depende de lo que ocurre durante días y meses, no solamente de unos minutos de ejercicio.
Y entonces surge una pregunta, ¿hay una mejor hora para “quemar grasa”?
Algunos estudios han registrado una mayor oxidación durante la tarde o la noche. Sin embargo, la disponibilidad de ácidos grasos y ciertas hormonas presenta condiciones que podrían favorecer su utilización durante la mañana. El problema es que las investigaciones no siempre controlan de la misma manera la alimentación, el sueño, la actividad física anterior, el sexo o la edad de los participantes.
Por eso, todavía no podemos afirmar que exista una hora perfecta para todas las personas.
Aunque la hora puede influir, entrenar al amanecer no es la mejor opción para todos. El horario más adecuado es el que se adapta a nuestra rutina, nos permite descansar bien y podemos mantener. Por ahora, lo más importante es ser constantes y elegir un horario que podamos mantener sin afectar el descanso ni la salud.
Tal vez nuestro metabolismo no esté roto. Simplemente es más complejo de lo que pensamos y cambia según la hora, nuestros hábitos y nuestras circunstancias.
MCOG. Mariazel Rubio-Valles
Licenciada en Gerontología
Maestra en Ciencias Orientación en Genómica
Estudiante del Doctorado en Ciencias de la Actividad Física para la Salud, UACH.
Para más información, contacte a: mariazel.rubio@uacj.mx



