Mario Lorenzo Torruco Juárez, de 30 años, falleció tras sufrir una emergencia médica durante el Campeonato Mundial de Fitness Funcional. Su familia denuncia que tuvo que enfrentar gastos hospitalarios de hasta 50 mil dólares, mientras surgen cuestionamientos sobre el destino de los recursos públicos otorgados a la federación mexicana.
La muerte del deportista mexicano Mario Lorenzo Torruco Juárez, ocurrida el pasado 28 de octubre en Aruba, ha generado indignación dentro de la comunidad deportiva, luego de que su familia denunciara presuntas omisiones en la atención médica, falta de acompañamiento institucional y ausencia de un seguro que cubriera los gastos derivados de la emergencia.
El atleta, originario de Puebla, representaba a México en el Campeonato Mundial de Fitness Funcional cuando sufrió un colapso durante una de las pruebas realizadas el 23 de octubre, en un circuito cercano a las ruinas de Bushiribana.
De acuerdo con testimonios de otros participantes, Torruco comenzó a mostrar signos de desorientación mientras recorría los últimos metros de la competencia. Tras caer en repetidas ocasiones, fue auxiliado por atletas extranjeros que interrumpieron su participación para ayudarlo.
Uno de los competidores que presenció lo ocurrido cuestionó la rapidez de la respuesta médica y señaló que la ambulancia habría tardado al menos 40 minutos en llegar.
Aunque inicialmente fue hospitalizado y posteriormente recibió el alta médica, el mexicano continuó presentando complicaciones de salud, entre ellas vómitos, dolor muscular y dificultades para orinar.
Su condición empeoró días después, por lo que tuvo que regresar al hospital, donde finalmente perdió la vida.
Familia denuncia falta de respaldo de la federación
Diana Burrola, pareja del deportista, denunció que la México Funcional Fitness Federación (MF3), presidida por Paulo César Dueñas, no brindó el acompañamiento necesario durante los días en que Mario permaneció hospitalizado.
Según su testimonio, la hermana del atleta tuvo que viajar a Aruba por sus propios medios para acompañarlo, mientras otros integrantes de la delegación mexicana regresaron al país.
La familia también aseguró que Torruco había cubierto personalmente los gastos de inscripción, transporte aéreo y hospedaje para participar en el campeonato.
A esta situación se sumó que, presuntamente, no contaba con un seguro de gastos médicos ni de vida, pese a que el reglamento internacional de la disciplina establece que las federaciones nacionales deben garantizar cobertura a sus representantes durante las competencias.
Los gastos hospitalarios habrían alcanzado entre 45 mil y 50 mil dólares, cantidad que sus familiares tuvieron que afrontar con apoyo de amigos y miembros de la comunidad deportiva, quienes organizaron colectas y rifas.
Federación recibió un millón de pesos de la Conade
Uno de los aspectos que ha generado mayores cuestionamientos es que la federación mexicana recibió un apoyo económico de un millón de pesos por parte de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) durante 2026.
De acuerdo con la documentación disponible en la Plataforma Nacional de Transparencia, los recursos fueron destinados al desarrollo de programas, actividades deportivas, eventos y gastos generales de organización.
Sin embargo, la familia sostiene que Mario no recibió respaldo económico para su participación internacional ni contó con protección médica durante el campeonato.
Aunque la federación afirmó haber realizado gestiones de asistencia y comunicación con autoridades mexicanas, los familiares aseguran que no recibieron apoyo financiero directo.
Sin autopsia y con sus cenizas todavía en Aruba
La incertidumbre también rodea las circunstancias médicas del fallecimiento.
Según la información proporcionada por su pareja, un médico forense determinó que se trató de una muerte por causas naturales mediante una evaluación física, sin que se practicara una autopsia.
Hasta el momento, no se cuenta con documentación médica definitiva que permita establecer con precisión la causa del deceso.
El cuerpo del deportista fue cremado y sus cenizas permanecen en Aruba mientras concluyen los trámites necesarios para trasladarlas a México, proceso que podría prolongarse varias semanas.
Mario Torruco tenía 30 años, se dedicaba al entrenamiento físico y participaba en las actividades del gimnasio Resilience, en Puebla.
Su fallecimiento ha abierto un debate sobre las condiciones en las que los atletas mexicanos representan al país, la responsabilidad de las federaciones deportivas y la necesidad de garantizar atención médica y seguros adecuados durante las competencias internacionales.
La familia busca que lo ocurrido no quede únicamente como una tragedia deportiva, sino que se esclarezcan las responsabilidades y se adopten medidas para evitar que otros atletas enfrenten situaciones similares.



