El presidente de Estados Unidos asegura que los recursos provendrían de los ingresos generados por los aranceles; el plan tendría un costo cercano al billón de dólares.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar sobre la mesa su propuesta de entregar 5 mil dólares a cada ciudadano estadounidense adulto, condicionada a que el Partido Republicano conserve el control del Congreso tras las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.
A un mes de los comicios, el mandatario difundió varios mensajes en los que llamó a los estadounidenses a acudir a las urnas y respaldar a los candidatos republicanos tanto para la Cámara de Representantes como para el Senado.
Trump sostiene que el dinero necesario para financiar los cheques provendría de los recursos obtenidos mediante los aranceles aplicados por su administración. La propuesta, a la que ha denominado “Dividendo Trump”, implicaría un desembolso cercano al billón de dólares.
El mandatario reconoció el elevado costo de la medida, aunque argumentó que podría compensarse con las inversiones que, según sus estimaciones, estarían llegando a Estados Unidos. Sin embargo, las cifras de inversión señaladas por Trump no han sido respaldadas en su totalidad por datos oficiales o anuncios privados.
Anuncia también apoyo para beneficiarios de Medicare
Además de la propuesta de los 5 mil dólares, Trump anunció un pago único de 90 dólares para más de 20 millones de beneficiarios de Medicare, destinado a ayudar a cubrir parte del costo de las primas de Medicare Part B.
Para esta medida se utilizarían alrededor de 2 mil millones de dólares provenientes del Medicare Improvement Fund, creado para financiar mejoras relacionadas con el funcionamiento y los pagos del programa de salud.
Los anuncios se producen en la recta final hacia las elecciones legislativas, en las que estará en juego el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense.
Trump ha intensificado sus llamados a respaldar a los republicanos y ha advertido que una eventual pérdida de las mayorías legislativas podría dificultar el avance de la agenda de su administración.
Los estadounidenses acudirán a las urnas el próximo 3 de noviembre, en unos comicios que definirán la nueva composición del Congreso y tendrán repercusiones directas en la segunda mitad del actual mandato presidencial.



