Un experimento realizado por los creadores de contenido del canal Papa y Chema Vlogs ha generado debate en redes sociales luego de que colocaran dispositivos de geolocalización en cuatro cajas con víveres donadas para apoyar a los afectados por los sismos ocurridos en Venezuela, con el objetivo de conocer el destino real de la ayuda.
Los youtubers escondieron rastreadores tipo Galaxy SmartTag2 entre alimentos no perecederos y entregaron las cajas en distintos centros de acopio de la Ciudad de México. Posteriormente, dieron seguimiento al recorrido de cada una mediante la ubicación registrada por los dispositivos.
De acuerdo con el video publicado, una de las cajas fue entregada en el Estadio Olímpico Universitario de la UNAM, donde les informaron que los víveres serían enviados al Campo Militar Número 1 para posteriormente ser trasladados por vía marítima a Venezuela. Sin embargo, el rastreador mostró un recorrido distinto y terminó ubicándose en una bodega de la Central de Abasto de la Ciudad de México.
Otra de las donaciones fue entregada en Ciudad Judicial. El dispositivo permaneció inmóvil durante varios días y después registró desplazamientos por diferentes puntos de la capital, hasta que finalmente quedó ubicado en una zona comercial cercana a El Pedregal, sin que se pudiera confirmar qué ocurrió con el paquete.
En un centro de acopio instalado en la alcaldía Tlalpan, el geolocalizador no registró movimiento durante aproximadamente un mes, mientras que la cuarta caja, entregada a un centro administrado por integrantes de la comunidad venezolana en la Ciudad de México, tampoco mostró señales de haber sido trasladada durante el periodo de seguimiento.
El video también incluye el testimonio de un exvoluntario de brigadas de rescate, quien aseguró que en algunos centros de acopio pueden existir procesos de clasificación de los productos donados y que, en ocasiones, algunas cajas dejan de aparecer en los registros de distribución.
Los creadores del contenido señalaron que los resultados del experimento no constituyen una prueba de la comisión de un delito, ya que los víveres podrían encontrarse en alguna etapa de almacenamiento o logística. No obstante, afirmaron que la falta de información pública sobre el manejo de las donaciones dificulta conocer con certeza cuál fue el destino final de los apoyos entregados por la ciudadanía.



