Una operación de seguridad en el oriente de Michoacán terminó en una emboscada contra fuerzas federales y estatales, luego de que un grupo armado atacara a elementos desplegados en Zinapécuaro utilizando rifles y presuntamente drones cargados con explosivos.
El saldo fue de un elemento del Ejército Mexicano sin vida y cuatro militares lesionados de gravedad.
La agresión se registró durante la noche del viernes en una zona boscosa cercana a la comunidad de Santa Cruz, en las inmediaciones del camino que conduce hacia San José Carpintero.
Los efectivos atacados participaban en una Base de Operaciones Interinstitucional, esquema en el que trabajan de manera conjunta integrantes del Ejército, Guardia Nacional y Guardia Civil de Michoacán para realizar recorridos, vigilancia y acciones contra grupos delictivos.
De acuerdo con los primeros informes, los uniformados fueron sorprendidos por sujetos que comenzaron a disparar contra ellos. Durante la ofensiva también habrían sido utilizados drones para arrojar artefactos explosivos hacia la posición de las fuerzas de seguridad.
Uno de los militares murió como consecuencia de la agresión, mientras que cuatro de sus compañeros resultaron heridos y requirieron atención médica.
Los atacantes lograron retirarse de la zona a bordo de diferentes vehículos antes de ser capturados.
La emboscada provocó una movilización de corporaciones estatales y federales. El operativo no se limitó a Zinapécuaro, ya que las labores de búsqueda se ampliaron hacia Álvaro Obregón, Queréndaro, Indaparapeo y Maravatío.
Los agentes buscan ubicar las unidades utilizadas para escapar, reconstruir la ruta seguida por los agresores y obtener elementos que permitan determinar quién organizó el ataque.
La zona donde ocurrió la agresión ha permanecido bajo vigilancia debido a la presencia y confrontación de células criminales que buscan mantener control sobre diferentes actividades ilícitas.
Entre los grupos investigados por las autoridades en esta región aparecen organizaciones conocidas como Los Correa y “Cártel X”, a las que se les atribuye presencia en distintos puntos del oriente michoacano.
No obstante, hasta el momento no se ha establecido públicamente que alguna de estas organizaciones sea responsable de la emboscada, por lo que las investigaciones serán las encargadas de determinar la autoría del ataque.
Además de la violencia contra las corporaciones de seguridad, habitantes y colectivos han denunciado durante los últimos años desapariciones y desplazamientos de familias en comunidades rurales de esta parte de Michoacán.
El uso de drones para lanzar explosivos será uno de los aspectos relevantes de las investigaciones, debido a la capacidad que este tipo de artefactos proporciona a los grupos criminales para realizar ataques a distancia.
Las fuerzas de seguridad permanecen desplegadas en la región mientras continúa la búsqueda de los responsables. Hasta el momento no se han dado a conocer detenciones relacionadas con la agresión.
El ataque vuelve a colocar a Zinapécuaro bajo atención por la violencia vinculada con grupos delictivos y por el empleo de artefactos explosivos contra integrantes de las fuerzas de seguridad.



