Ciudad de México.- Las nuevas sustancias psicoactivas comienzan a ganar terreno en los registros epidemiológicos de México, con incrementos importantes en los reportes de consumo de productos como la mariguana sintética, Tusi y hongos alucinógenos.
De acuerdo con el Informe Sisvea 2025 de la Secretaría de Salud federal, la mariguana sintética registró el aumento más pronunciado, al pasar de 17 reportes de consumo alguna vez en la vida durante 2024 a 2 mil 350 en 2025.
El crecimiento representa un incremento de aproximadamente 138 veces en un solo año, mientras que su participación dentro de los registros de personas atendidas en Centros de Tratamiento y Rehabilitación No Gubernamentales pasó de 0.01 a 1.9 por ciento.
La sustancia fue incorporada formalmente a la vigilancia epidemiológica en 2024, por lo que el aumento también refleja una mayor capacidad de detección y registro.
Otra sustancia que presentó un comportamiento ascendente fue el Tusi, conocido como una droga de diseño de color rosa. Sus reportes pasaron de 78 casos en 2023 a 183 en 2024 y 888 durante 2025, con lo que su participación proporcional alcanzó el 0.7 por ciento.
En el caso de los hongos alucinógenos, los registros aumentaron de 266 menciones en 2023 a 417 en 2024 y mil 263 durante 2025, equivalente al uno por ciento del total de reportes de consumo alguna vez en la vida.
El LSD también mantuvo una tendencia ascendente, al pasar de 3 mil 104 reportes en 2023 a 3 mil 240 en 2024 y 3 mil 445 en 2025, un crecimiento de 2.8 por ciento respecto al año anterior.
📍 Diferencias por regiones
El comportamiento de estas sustancias no es uniforme en todo el país. El análisis del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea) señala que los registros de LSD, Tusi y hongos alucinógenos se concentran principalmente en entidades de la región centro, mientras que la mariguana sintética presenta una mayor prevalencia relativa en la zona occidental.
La Secretaría de Salud advierte que las cifras corresponden al indicador de consumo alguna vez en la vida, por lo que no necesariamente representan consumo reciente ni significan que alguna de estas sustancias haya sido la causa directa del ingreso de los pacientes a tratamiento.
El seguimiento de estas sustancias, señala la dependencia, permite identificar cambios tempranos en los mercados ilegales y en los patrones de consumo, además de generar información para fortalecer las estrategias de prevención, vigilancia e intervención frente a las adicciones en México.



