De acuerdo con un reporte del The New York Times, Estados Unidos moviliza hacia las costas de Venezuela a unos 6,700 marines, en lo que oficialmente se presenta como un operativo militar contra los cárteles de la droga. Sin embargo, el despliegue —de magnitud inusual— ha levantado suspicacias sobre un objetivo mayor: el régimen de Nicolás Maduro.
El medio estadounidense detalla que la artillería en movimiento incluye tres destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke, un Grupo Anfibio Listo encabezado por el buque Iwo Jima con 4,500 marineros, y la Unidad Expedicionaria de Marines #22 con 2,200 elementos.
Para los analistas consultados por el NYT, este despliegue militar recuerda los preparativos de Estados Unidos antes de la invasión a Panamá en 1989, cuando se utilizó el combate al narcotráfico como justificación para la captura del general Manuel Noriega.
La comparación no es fortuita: en julio pasado, el presidente Donald Trump firmó una directiva que autoriza el uso de la fuerza militar contra cárteles considerados “terroristas”. Simultáneamente, su administración declaró a Nicolás Maduro como líder del llamado “Cártel de los Soles”, lo que le otorga a Washington un marco legal para actuar.
Los hechos concretos hasta ahora son:
- Despliegue real y masivo de tropas hacia el Caribe.
- Directiva presidencial que autoriza el uso de fuerza contra organizaciones “terroristas”.
- Marco legal ya en vigor para considerar a Maduro parte de una red criminal.
- Una fuerza de 6,700 marines armados y en ruta hacia el sur.
En respuesta, el presidente venezolano Nicolás Maduro anunció la movilización de 4.5 millones de milicianos para, según sus palabras, defender la Revolución Bolivariana. La declaración refleja inquietud dentro de las filas chavistas frente a la posibilidad de un choque directo con fuerzas estadounidenses.
El análisis del NYT subraya que, a diferencia de crisis pasadas, Venezuela enfrenta hoy un escenario más delicado: una economía devastada, pérdida de apoyos internacionales y una presión militar tangible. Sin embargo, también persisten factores que complican cualquier intento de desestabilizar al régimen: la lealtad del estamento militar venezolano y el respaldo de aliados internacionales como Rusia, China e Irán.
La gran incógnita, según el medio, es si esta vez la presión estadounidense logrará un desenlace distinto al de 2019, cuando pese a movilizaciones masivas y apoyo internacional a la oposición, Maduro consiguió mantenerse en el poder.