Dos días después de la explosión e incendio que redujeron a cenizas la tienda Waldo’s en el centro de Hermosillo, la ciudad sigue de luto.
Las familias de las víctimas han identificado a 21 de los 23 fallecidos, mientras las autoridades aún no hacen pública la lista oficial de nombres.
Entre las historias se encuentra la de Johana Guadalupe Hernández Sánchez, una joven de 19 años, estudiante de la Universidad de Sonora, quien trabajaba como cajera para pagar sus estudios.
“Ella soñaba con graduarse”: el adiós a Johana
En el campus universitario donde cursaba Negocios y Comercio Internacional, compañeros, profesores y autoridades colocaron velas, flores y mensajes frente a su fotografía.
Era una alumna brillante, siempre con una sonrisa”, comentaron docentes al recordar a Johana, quien combinaba su tiempo entre clases, tareas y largas jornadas laborales.
Su familia la despidió entre lágrimas el lunes, en un velorio íntimo en el sector norte de Hermosillo.
El caso de Johana se ha convertido en símbolo de la tragedia que golpeó a decenas de familias tras la explosión del 1º de noviembre, cuando un aparente acumulamiento de gas provocó el colapso de la estructura del establecimiento y un incendio que se propagó en minutos.
Víctimas con nombre y rostro
Mientras las autoridades mantienen en reserva la lista oficial, amigos y familiares han compartido en redes sociales los nombres de quienes no regresaron a casa tras acudir al Waldo’s aquella tarde.
Entre las víctimas confirmadas se encuentran:
Zelma Adilene Quintero, enfermera originaria de Empalme, y sus hijos Danna y Rafael.
María del Carmen Aguilar, trabajadora de la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano.
La joven pareja de Baviácora, Guadalupe Córdova y Jesús Murrieta.
Karla Cota y sus hijos José de Jesús y Diego Eleazar, residentes del poblado Miguel Alemán.
Julio César Salas y María Guadalupe Pérez, clientes habituales de la tienda.
Francisca Guadalupe y sus hijos Alejandro y Guadalupe, ella presuntamente embarazada al momento del siniestro.
Joaquín Ortiz, empleado de una tintorería cercana, y su esposa María Luz Tánori.
Edith Villa y su hija Corina, además del subgerente de la tienda, Marcos González, conocido entre sus compañeros como “Marquitos”.
En total, 23 personas perdieron la vida, y tres más permanecen hospitalizadas, una de ellas en estado crítico y con la posibilidad de ser trasladada al extranjero para recibir atención médica especializada.