En apenas 30 días, Petróleos Mexicanos (Pemex) despachó 39 embarques de hidrocarburos hacia Cuba, con un valor aproximado de 850 millones de dólares. Los envíos incluyeron más de 10 millones de barriles de crudo y 132,5 millones de litros de productos refinados, como turbosina, diésel y gasolina regular, según reportes oficiales y medios especializados.
La mayoría de los cargamentos partieron del puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, y fueron registrados ante las autoridades aduanales mexicanas. Este volumen de exportaciones en apenas un mes es comparable al total enviado a la isla en los últimos dos años.
El gobierno mexicano ha justificado estos envíos como apoyo humanitario, en medio de la persistente crisis energética que sufre la población cubana, caracterizada por apagones recurrentes. Sin embargo, críticos nacionales e internacionales cuestionan la efectividad y la motivación de los despachos, señalando que podrían reforzar al régimen comunista en la isla, mientras continúan las dificultades de suministro para los ciudadanos.
Estados Unidos también ha expresado preocupación por el riesgo de violaciones a las sanciones económicas impuestas a Cuba, especialmente si se utilizan instituciones financieras estadounidenses en las transacciones.
Además del envío de hidrocarburos, México ha brindado a Cuba otros apoyos, como libros de texto gratuitos, medicamentos y la contratación de personal médico cubano, generando un debate sobre el papel de la cooperación internacional frente a la situación interna de la isla.