El aumento salarial de la gobernadora y su gabinete contrasta con el discurso de austeridad republicana que Morena ha sostenido desde su llegada al poder.
El discurso de “austeridad republicana” que ha caracterizado al movimiento de Morena parece resquebrajarse en Veracruz. El Proyecto de Presupuesto de Egresos 2026, entregado por la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) al Congreso del Estado, contempla un incremento salarial para la gobernadora Rocío Nahle García y los altos mandos de su gabinete.
De acuerdo con el documento oficial, Nahle pasará de ganar 67 mil 800 pesos mensuales netos en 2025 a 84 mil 750 pesos en 2026, lo que representa un aumento de casi 17 mil pesos. En términos anuales, la mandataria recibiría más de un millón 17 mil pesos netos por encabezar el Poder Ejecutivo del estado.
Este ajuste llega apenas un año después de que Nahle asumiera el cargo, en un contexto económico complicado por los daños que dejaron los fenómenos naturales en la zona norte y por la necesidad de racionalizar el gasto público.
Aumentos generalizados en el gabinete
El incremento no se limita a la gobernadora. Los secretarios de despacho también verán reflejado un aumento considerable: de 64 mil 531 pesos a 80 mil 663 pesos, un alza de más del 25%. Los subsecretarios pasarán de 55 mil 185 pesos a 68 mil 981 pesos, mientras que los directores generales recibirán 66 mil 424 pesos frente a los 53 mil 139 actuales.
Incluso los directores de área verán crecer su salario de 43 mil 341 a 54 mil 176 pesos, y el personal operativo pasará de 20 mil 309 a 22 mil 746 pesos mensuales.
Más recursos para la nómina estatal
El rubro de Servicios Personales, destinado a salarios, prestaciones y compensaciones, aumentará en 2 mil 758 millones de pesos, pasando de 68 mil millones en 2025 a 70 mil 760 millones en 2026.
El gasto total de las secretarías alcanzará 83 mil 125 millones de pesos, 3 mil 264 millones más que lo ejercido durante el último año de Cuitláhuac García.
Aunque las prestaciones y bonos permanecerán sin cambios, el aumento al salario neto mensual implica una mejora directa en los ingresos de los funcionarios de primer nivel. En contraste, los trabajadores sindicalizados no tendrían ajustes equivalentes, pues sus aumentos dependen de negociaciones colectivas.
Entre la austeridad y la contradicción
El incremento salarial ha generado controversia por contradecir la narrativa de austeridad que Morena ha impulsado desde 2018. En aquel año, el exgobernador Cuitláhuac García redujo su sueldo para no rebasar el límite fijado por la Constitución: ningún funcionario puede ganar más que el presidente de la República.
Ahora, con Nahle al frente, el tabulador vuelve a subir. En el Congreso local, sus defensores argumentan que se trata de una “actualización inflacionaria y competitiva” para mantener talento en la administración pública. Sin embargo, críticos señalan que los aumentos superan por mucho la inflación anual, que ronda el 5%.
Un costo político potencial
El debate no solo es financiero, sino político. En un estado con hospitales desabastecidos, carreteras dañadas y trabajadores con sueldos congelados, el incremento a los altos mandos podría percibirse como una decisión elitista y desconectada de la realidad social.
Si el Congreso aprueba el presupuesto sin cambios, a partir del 1 de enero de 2026 entrará en vigor la nueva escala salarial, marcando un viraje simbólico y político en el gobierno de Rocío Nahle: de la austeridad republicana a una administración con sueldos reforzados en la cúpula.