La tranquilidad laboral de la mina Vizsla, de origen canadiense, se vio interrumpida, cuando un grupo armado privó de la libertad a 14 ingenieros que laboraban en sus instalaciones, informó la familia de uno de los afectados. Entre los desaparecidos, aproximadamente siete son originarios de Hermosillo, Sonora, según confirmaron los familiares a medios locales.
Una de las parientes de los ingenieros, que prefirió mantener su identidad, relató que los trabajadores fueron alojados en un fraccionamiento del municipio de Concordia llamado La Clementina, propiedad rentada por la empresa, que hasta ese momento se consideraba un lugar seguro. Sin embargo, alrededor de las 6:00 horas de la mañana, individuos armados irrumpieron en el fraccionamiento y se llevaron a los ingenieros, sin que hasta ahora se tenga información sobre su paradero.
“Desaparecieron del mismo fraccionamiento que la mina les alquiló, que supuestamente era seguro en Concordia, La Clementina”, explicó la familiar. Desde entonces, la angustia de las familias ha crecido ante la falta de noticias y comunicación oficial.
Silencio de la empresa y denuncias familiares
Hasta ahora, la mina Vizsla no ha presentado denuncia formal ante la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa. Según los familiares, la empresa busca evitar repercusiones en su cotización bursátil y esperaba poder negociar directamente con el grupo armado que cometió el secuestro.
“Querían ver si de alguna manera ellos mismos se comunicaban con el grupo armado, y la empresa estaba dispuesta a pagar, pero hasta ahora no han tenido contacto ni información sobre su paradero”, indicó la pariente.
Ante la inacción corporativa, fueron los familiares quienes finalmente presentaron la denuncia ante la Fiscalía. Sin embargo, la mayoría de ellos reside fuera del estado, lo que ha complicado su seguimiento del caso. “Nos sugirieron presentar la denuncia allá, pero casi nadie está en ese lugar, y todos estamos muy angustiados; ya ha pasado casi una semana y no tenemos noticias”, agregó la entrevistada.
Entre los desaparecidos se encuentra Antonio Esparza, ingeniero de 67 años que ha trabajado en la empresa durante siete años. Su familia, al igual que las demás, clama por información y acción inmediata de las autoridades para localizar a los secuestrados.
Un sector vulnerable y familias desesperadas
Este hecho pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector minero en Sinaloa, donde la seguridad de los trabajadores y los fraccionamientos que la misma empresa alquila no garantizan protección frente a la violencia organizada. El secuestro también evidencia el impacto que la inseguridad tiene sobre las familias, que se enfrentan a la incertidumbre mientras esperan respuestas y resultados de las investigaciones oficiales.
Fuentes cercanas a la mina señalaron que el personal fue instruido para no hacer público el caso, por temor a que la situación se complique. No obstante, los familiares aseguran que la preocupación y la desesperación crecen con cada hora que pasa sin noticias sobre sus seres queridos.
Hasta el momento, la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa no ha emitido un comunicado oficial sobre avances en la investigación, mientras que las familias continúan haciendo un llamado urgente a las autoridades estatales y federales para garantizar la seguridad de los ingenieros y esclarecer este secuestro que ha conmocionado al sector minero y a la sociedad local.