Las autoridades de Filipinas informaron que el número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7.8 registrado en la isla de Mindanao aumentó a 35, mientras que al menos 134 personas resultaron heridas y 12 permanecen desaparecidas.
De acuerdo con los reportes oficiales, la mayoría de los fallecimientos se concentraron en la región de Soccsksargen, donde un deslizamiento de tierra provocado por el movimiento telúrico sepultó varias viviendas en el municipio de Glan, en la provincia de Sarangani. Otras víctimas fueron reportadas en la región de Davao.
El sismo ocurrió durante la mañana y fue seguido por más de 130 réplicas, algunas de ellas de considerable intensidad, lo que ha mantenido en alerta a las autoridades y a la población ante el riesgo de nuevos derrumbes y daños estructurales.
Además de las pérdidas humanas, alrededor de 10 mil familias resultaron afectadas por el desastre. Diversas escuelas, supermercados y centros comerciales sufrieron daños severos o colapsaron parcialmente debido a la fuerza del terremoto.
El fenómeno también generó un pequeño tsunami con olas de hasta un metro de altura que impactaron algunas comunidades costeras. Aunque se emitieron alertas preventivas en varias zonas del Pacífico, las autoridades confirmaron horas después que el riesgo de tsunami había disminuido significativamente.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., informó que las dependencias gubernamentales mantienen activos los protocolos de emergencia y trabajan en la atención de las comunidades afectadas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
Organismos internacionales y diversos gobiernos expresaron su disposición para brindar apoyo humanitario a las zonas afectadas por el que ya es considerado el terremoto más fuerte registrado en Filipinas durante 2026.