En un hecho sin precedentes para la vida democrática de México, Hugo Aguilar Ortiz, de origen mixteco, recibió este domingo su constancia de mayoría como ministro electo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), tras imponerse en las urnas durante las históricas elecciones del 1 de junio.
Durante el acto protocolario encabezado por autoridades del Instituto Nacional Electoral (INE), Aguilar Ortiz respondió a los cuestionamientos sobre su supuesta cercanía con Morena, deslindándose de cualquier imposición partidista: “A mí no me puso nadie”, sentenció con firmeza.
La candidatura del también activista indígena fue respaldada desde un inicio por distintas comunidades originarias del sur del país, quienes lo impulsaron como un perfil independiente que encarna la lucha por una justicia más accesible, comunitaria y cercana al pueblo. “Esta no fue una candidatura individual ni una ocurrencia personal. Fue una decisión colectiva, consultada y avalada por nuestros pueblos”, afirmó Aguilar Ortiz, aludiendo al carácter popular de su postulación.
Su nombre, sin embargo, fue incluido en los llamados “acordeones” —listados informales promovidos por simpatizantes de Morena—, lo que encendió críticas por un posible alineamiento político. Frente a ello, el ahora ministro electo desestimó el señalamiento: “No me interesa que me identifiquen con ninguna estructura política; me debo a quienes me eligieron con el voto y con la palabra”, dijo.
En un gesto simbólico, Aguilar Ortiz anunció que no usará toga durante las sesiones del pleno del máximo tribunal. “No necesito una toga para ejercer la justicia. Mi pueblo me enseñó que se gobierna con la palabra y el ejemplo, no con el ropaje del poder”, declaró, arrancando aplausos en la ceremonia.
Está previsto que tome protesta el próximo 1 de septiembre, cuando la nueva integración de la Suprema Corte —resultado de la reforma judicial aprobada en 2024— entre en funciones con nuevos ministros electos por voto popular. Este modelo busca democratizar el acceso a la justicia, incorporar voces históricamente excluidas y someter al Poder Judicial al escrutinio ciudadano.