Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, negó estar involucrado en operaciones de huachicol fiscal, tráfico de influencias o negocios relacionados con contratos gubernamentales, y aseguró que los señalamientos en su contra responden a intereses políticos.
A través de un video de poco más de diez minutos, conocido como “Andy” López Beltrán respondió a las acusaciones que lo relacionan con presuntas irregularidades en el manejo de combustibles y supuestos beneficios económicos obtenidos mediante influencias dentro del gobierno.
Durante su mensaje, el político morenista reconoció conocer al empresario Jorge Amílcar Olán Aparicio, a quien dijo haber tratado años atrás en Villahermosa, Tabasco, por medio de amistades en común. Sin embargo, rechazó mantener vínculos comerciales con él o haber intervenido para favorecerlo en la adjudicación de contratos públicos.
López Beltrán sostuvo que ni él ni su familia han utilizado relaciones políticas para beneficiar a particulares y afirmó que quienes lo acusan no han presentado pruebas que acrediten su participación en actividades ilícitas.
También negó haber establecido comunicación con integrantes de la Secretaría de Marina para intervenir en operaciones relacionadas con el contrabando de combustibles.
Uno de los señalamientos más relevantes de su declaración estuvo dirigido a autoridades estadounidenses. López Beltrán aseguró que agentes del FBI habrían ofrecido protección e inmunidad al contraalmirante en retiro Fernando Farías Laguna y a su familia, presuntamente a cambio de proporcionar información que involucrara al expresidente López Obrador y a su hijo en una red de huachicol fiscal.
Estas afirmaciones fueron expuestas por el propio López Beltrán, sin que en su mensaje se acreditara documentalmente la supuesta intervención de agentes estadounidenses.
Asimismo, responsabilizó al empresario Ricardo Salinas Pliego y a los comunicadores Carlos Loret de Mola y Ramón Alberto Garza de participar, según su versión, en una campaña destinada a desacreditarlo públicamente y afectar la imagen política de su padre.
El hijo del exmandatario insistió en que las acusaciones forman parte de una estrategia para debilitar al movimiento de la Cuarta Transformación y reiteró que no existe evidencia que demuestre su participación en los delitos señalados.
“No les tenemos miedo. No nos vamos a doblar. No claudicaremos”, expresó al finalizar su posicionamiento.
Las declaraciones se producen en medio de cuestionamientos públicos sobre presuntas redes de tráfico ilegal de combustibles y posibles vínculos entre empresarios y figuras políticas. Hasta el momento, el pronunciamiento de López Beltrán constituye su versión de los hechos y no determina por sí mismo la existencia o inexistencia de responsabilidades legales.



