El Departamento de Justicia de Estados Unidos advirtió que continuarán las investigaciones y posibles acusaciones contra funcionarios y actores políticos mexicanos presuntamente relacionados con organizaciones del narcotráfico.
El fiscal general interino estadounidense, Todd Blanche, señaló que las indagatorias en curso no se limitarán a los casos ya abiertos, sino que podrían ampliarse en las próximas semanas conforme avancen las investigaciones.
De acuerdo con lo expuesto por el funcionario, las autoridades estadounidenses mantienen varias líneas de investigación activas que involucran a distintos niveles de gobierno en México, en el marco de presuntos vínculos con redes criminales.
Las declaraciones se dan luego de recientes imputaciones en tribunales de Estados Unidos contra un grupo de personas, entre ellas el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por presuntos delitos relacionados con narcotráfico y tráfico de armas, acusaciones que han generado reacciones políticas en ambos países.
El fiscal estadounidense aseguró que estos procesos forman parte de una estrategia más amplia para combatir a organizaciones criminales transnacionales, las cuales han sido catalogadas como estructuras de alto riesgo para la seguridad regional.
Asimismo, indicó que la cooperación internacional y las extradiciones recientes han permitido obtener nueva información que podría derivar en más imputaciones contra funcionarios y exfuncionarios.
Sobre una posible intervención directa en territorio mexicano, el Departamento de Justicia evitó dar detalles y señaló que cualquier decisión de ese tipo corresponde a la Casa Blanca, en coordinación con su estrategia de seguridad nacional.
Las declaraciones ocurren en un contexto de creciente presión diplomática entre ambos países en materia de combate al narcotráfico y crimen organizado, así como un endurecimiento de las acciones judiciales por parte de Washington.
Hasta el momento, no se han dado a conocer nuevos nombres de posibles implicados, sin embargo, autoridades estadounidenses advirtieron que las investigaciones continúan abiertas.