Ayer 1 de mayo, en el marco del Día del Trabajo, entró en vigor el decreto que establece la reducción gradual de la jornada laboral en México a un máximo de 40 horas semanales, tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
La reforma a la Ley Federal del Trabajo contempla que la disminución se aplicará de manera progresiva hasta el año 2030, con el objetivo de permitir tanto a trabajadores como a empleadores adaptarse a las nuevas condiciones laborales.
De acuerdo con el decreto, la jornada ordinaria será de ocho horas diurnas, siete horas nocturnas y siete horas y media en turno mixto. Asimismo, se establece que el tiempo extraordinario no podrá exceder de 12 horas semanales y deberá ser remunerado con un incremento del 100% sobre el salario normal, mientras que excedentes adicionales se pagarán al 200%.
También se mantiene la obligación de otorgar al menos un día de descanso por cada seis días trabajados, así como una prima dominical de al menos 25% sobre el salario ordinario. La suma de la jornada ordinaria y extraordinaria no deberá superar las 12 horas diarias.
El decreto señala que el periodo de transición durante 2026 permitirá ajustar procesos productivos y esquemas laborales, en un cambio considerado histórico en materia de derechos laborales en el país.
La implementación de esta medida responde a una de las principales demandas del sector trabajador y busca mejorar la calidad de vida, el equilibrio entre vida personal y laboral, así como la productividad en México.