La sesión ordinaria del Congreso de la Ciudad de México terminó en caos luego de un enfrentamiento físico entre legisladores de Morena y del PAN durante la discusión del dictamen que plantea la desaparición del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales de la capital (InfoCDMX).
El conflicto se desató cuando diputadas y diputados del PAN tomaron la tribuna para frenar el avance del dictamen, al señalar que la mayoría de Morena pretendía modificar acuerdos previos relacionados con la conformación del nuevo órgano de transparencia. “No nos vamos a mover”, expresó la diputada panista Daniela Álvarez mientras su bancada rodeaba la tribuna.
La tensión escaló rápidamente. Legisladores de Morena subieron para reanudar la sesión y se registraron gritos, empujones, jaloneos y golpes entre integrantes de ambas fuerzas políticas. Incluso en la Mesa Directiva se produjeron forcejeos, con imágenes que evidenciaron jalones de cabello entre diputadas.
Como saldo del altercado, la diputada Claudia Pérez resultó lesionada y fue atendida por personal médico dentro del recinto legislativo. Ante la falta de condiciones para continuar el debate, la Mesa Directiva decretó un receso y se analiza trasladar la sesión a una sede alterna para retomar la discusión.
A la toma de tribuna del PAN se sumaron legisladores del PRI, quienes respaldaron la protesta como medida de presión. La oposición argumentó que no se respetó el acuerdo para que el nuevo órgano de transparencia fuera tripartito, luego de que el InfoCDMX sea eliminado de la Constitución local. Desde Morena se defendió la legalidad del proceso legislativo y se condenaron los hechos de violencia, llamando a restablecer el diálogo y el orden parlamentario.
Antecedentes de violencia legislativa
En meses recientes se han registrado episodios similares en distintos recintos del país: altercados en el Congreso de la Unión, empujones durante procesos de renovación de mesas directivas en congresos locales y enfrentamientos fuera de recintos parlamentarios. Estos hechos reflejan un clima de creciente polarización en debates clave.
Aunque no existe una norma que literalmente prohíba las riñas, la Ley Orgánica y los reglamentos internos exigen respeto, orden y conducta digna. La violencia física es contraria a la investidura legislativa y podría derivar en sanciones conforme a los procedimientos internos.