En un hecho sin precedentes, Sarah Mullally fue entronizada como la primera mujer en asumir el liderazgo de la Iglesia anglicana, convirtiéndose en la 106ª arzobispa de Canterbury tras más de mil 400 años de historia.
La ceremonia se llevó a cabo en la Catedral de Canterbury, marcando el inicio de su ministerio al frente de una comunidad religiosa que agrupa a más de 95 millones de fieles en alrededor de 165 países.
Este nombramiento representa un momento clave para la Iglesia de Inglaterra y la Comunión Anglicana, al consolidar avances en la inclusión de las mujeres dentro de sus más altos cargos.
Mullally, de 63 años, cuenta con una trayectoria destacada tanto en el ámbito religioso como en el sector salud, y ha sido reconocida por su enfoque en la justicia social, el acompañamiento pastoral y la búsqueda de unidad dentro de la Iglesia.
Su llegada al cargo abre una nueva etapa para la institución, en medio de desafíos globales y debates internos sobre el rumbo de la comunidad anglicana.