Los precios internacionales del petróleo registraron una fuerte caída este lunes y alcanzaron su nivel más bajo de los últimos tres meses, luego de que autoridades de Estados Unidos e Irán informaran sobre un acuerdo preliminar para poner fin al conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
Durante las operaciones de mercado, el crudo Brent descendió más de 5 por ciento para ubicarse en 82.86 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió cerca de 6 por ciento, cotizándose en 79.98 dólares por barril.
La reacción de los mercados ocurrió después de que ambas naciones anunciaran avances en las negociaciones para restablecer las condiciones de navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas natural licuado.
De acuerdo con los reportes, Estados Unidos e Irán prevén formalizar un memorando de entendimiento durante una reunión programada para esta semana en Suiza, con la mediación de Pakistán.
Las expectativas de una eventual reapertura total del estrecho de Ormuz han generado optimismo entre los inversionistas, quienes anticipan una recuperación gradual del suministro energético mundial tras varios meses de restricciones y afectaciones al comercio internacional.
Especialistas del sector energético señalaron que, aunque el acuerdo representa un avance significativo para la estabilidad de los mercados, la normalización completa del flujo de petróleo podría tardar semanas o incluso meses, debido a los daños ocasionados por el conflicto y a la necesidad de restablecer operaciones logísticas y de exportación.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los principales puntos estratégicos para el comercio global de hidrocarburos, ya que por esta vía transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
Analistas consideran que la evolución de los precios durante las próximas semanas dependerá del cumplimiento de los acuerdos alcanzados, así como de la velocidad con la que los productores de Medio Oriente logren recuperar sus niveles de producción y exportación.