Una diferencia de criterios sobre el significado de la austeridad marcó este viernes el intercambio entre Luisa María Alcalde, presidenta nacional de Morena, y Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado.
Alcalde, durante una reunión interna del partido, exhortó a sus dirigentes a practicar la llamada justa medianía, inspirada en el ideario juarista, y a evitar cualquier muestra de lujo u opulencia, aun cuando puedan costearlo. Según la dirigente, mantener un estilo de vida modesto no solo es un principio político, sino también una estrategia para impedir que sus adversarios usen la ostentación como arma política.
En contraste, Noroña defendió que la austeridad no implica renunciar a lo que uno puede pagar con sus ingresos. Recordó que la “decorosa medianía” de Benito Juárez permitía a cada quien vivir conforme a sus posibilidades siempre que se tratara de recursos legítimos.
“Lo que puedas pagar con tu ingreso es correcto”, afirmó el legislador, subrayando que los gastos personales, como viajes o bienes, no deben ser cuestionados si provienen de fondos propios.
El senador advirtió que llevar la austeridad al extremo podría abrir un flanco de ataque para la oposición, que —dijo— suele retratar a los morenistas como hipócritas:
“Lo único que traen es ‘¡ay! Amantes de los lujos… se dicen austeros y no lo son’.”
Este contraste revela no solo una diferencia de estilos, sino también una tensión interna sobre cómo equilibrar la coherencia ideológica con la vida privada de los dirigentes de Morena, en un momento en que el partido enfrenta una creciente guerra de narrativas en el terreno político y mediático.