Las relaciones diplomáticas entre Perú y México alcanzaron este lunes un punto crítico: el Gobierno peruano anunció la ruptura de vínculos con México tras el otorgamiento de asilo político a Bettsy Chávez, ex primera ministra del expresidente Pedro Castillo, quien se refugió en la embajada mexicana en Lima.
Chávez, procesada por presunta rebelión y conspiración, había sido detenida en junio de 2023 y liberada en septiembre por un fallo del Tribunal Constitucional. La ex ministra, de 36 años, se asiló después de ausentarse a varias audiencias de su juicio, en el que la Fiscalía la acusa de haber contribuido al efímero gobierno de excepción instaurado por Castillo durante su fallido intento de quiebre constitucional.
El canciller peruano, Hugo de Zela, calificó el asilo como un “acto inamistoso” y comunicó que México tiene un plazo perentorio para retirar a su embajada de Perú. El presidente peruano, José Jerí, respaldó la decisión de su canciller y subrayó la defensa de la soberanía nacional: “¡Respeto a nuestra patria!”, publicó en redes sociales.
El Gobierno mexicano, por su parte, lamentó y rechazó la decisión de Lima, calificándola de “excesiva y desproporcionada”. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México defendió el asilo, argumentando que se enmarca en el artículo 11 de la Constitución y que la ONU reconoce que el otorgamiento de asilo político “no puede ser considerado un acto inamistoso”. México considera a Chávez una perseguida política desde su detención en 2023.
La tensión entre ambos países se remonta a 2021, tras el fallido autogolpe de Pedro Castillo y la destitución que llevó a Dina Boluarte a la presidencia de Perú. México, bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se negó a reconocer a Boluarte como presidenta legítima, calificándola de “espuria” y ofreciendo asilo a Castillo y su familia. Este apoyo generó una serie de fricciones diplomáticas que, con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México, no se han suavizado.
La ruptura de relaciones diplomáticas llega además en un contexto previo de tensiones: en septiembre, la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano propuso declarar persona non grata a Sheinbaum por desconocer la intentona golpista de Castillo y por abogar por la excarcelación de Chávez, aunque la iniciativa no prosperó.
Bettsy Chávez, quien ocupó cargos de ministra de Trabajo, Cultura y primera ministra durante la administración de Castillo, denunció malos tratos en prisión y realizó varias huelgas de hambre. Su asilo en la embajada mexicana marca un nuevo capítulo en la ya tensa relación bilateral entre México y Perú.