Ciudad de México.- La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, propuso fundir las esculturas de Fidel Castro y Ernesto ‘Che’ Guevara retiradas del Jardín Tabacalera para crear con ese material una estatua en homenaje a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan asesinado en octubre pasado.
La sugerencia, lanzada desde su cuenta personal en la red X, se suma a una larga polémica que comenzó cuando su administración retiró, de manera calificada como ilegal, el conjunto escultórico Monumento Encuentro, que representaba el primer encuentro entre los revolucionarios cubanos en México.
La información fue publicada por Animal Político, que detalla que la propuesta de Rojo de la Vega fue acompañada por fotografías de las estatuas almacenadas y un mensaje donde calificó a Fidel y a ‘El Che’ como dictadores y asesinos que deberían ser los verdaderos presos políticos. En la misma publicación expresó: “Una gran idea sería fundirlas y hacerle un homenaje a Carlos Manzo. ¡Viva la resistencia y la libertad!”.
Este nuevo episodio se dio pocas horas después de que el Congreso de la Ciudad de México emitiera un exhorto para investigar la presunta participación de funcionarios de las alcaldías Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo en los disturbios ocurridos el pasado 15 de noviembre durante una manifestación convocada por Generación Z México. En dicha protesta, celebrada en el Zócalo capitalino, resultaron heridos varios civiles y elementos policiacos, además de registrarse la detención de al menos 20 personas.
En la sesión del Congreso capitalino, diputados del oficialismo señalaron directamente a Rojo de la Vega y al alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, por su presunta responsabilidad en los hechos. El legislador de Morena, Paulo Emilio García González, aseguró que la protesta “no fue espontánea ni apartidista” y acusó a la oposición de intentar desestabilizar al gobierno usando a las juventudes como fachada. El pleno solicitó la separación temporal de sus cargos a los alcaldes implicados y pidió a la Secretaría de la Contraloría General iniciar investigaciones por posibles actos de coacción contra funcionarios y comerciantes de esas demarcaciones.
La controversia en torno a las esculturas retiradas por Rojo de la Vega no es nueva. En julio de 2025, la alcaldía Cuauhtémoc ejecutó un operativo para retirar las figuras de Fidel Castro y el Che Guevara del Jardín Tabacalera, alegando falta de documentos legales que acreditaran su instalación. En un video difundido entonces, la alcaldesa afirmó que ni el Che ni Fidel pidieron autorización para instalarse en Cuba y tampoco en la Tabacalera, y justificó la acción con supuestas peticiones vecinales para liberar el espacio público.
Sin embargo, el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos (Comaep) calificó la remoción como ilegal, ya que no se siguió el procedimiento requerido ni se presentó solicitud formal para su evaluación. “La remoción de la escultura se encuentra fuera de las normas establecidas”, precisó el organismo, que además anunció que daría seguimiento al caso.
Las esculturas habían sido colocadas en 2017 y generaron controversia desde su instalación. Tras su retiro, incluso el embajador de Cuba en México reaccionó en redes sociales con un mensaje simbólico en defensa del legado de los líderes cubanos: “La verdadera Revolución no es de piedra ni bronce: es la conciencia transformada, la voluntad colectiva de luchar y construir un mundo más justo”.
El nuevo uso que plantea la alcaldesa para esas esculturas reaviva no solo el debate político sobre la memoria histórica en espacios públicos, sino también las tensiones entre la oposición local y el gobierno central, en un contexto marcado por señalamientos mutuos de provocación, manipulación y uso político del patrimonio cultural.