Ayer sábado, el Senado de la República aprobó la reforma a la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión con 77 votos a favor y 30 en contra. La iniciativa, promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, implica una reestructuración profunda del sistema regulatorio de medios y telecomunicaciones en México.
El cambio más significativo es la desaparición del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), órgano autónomo creado en 2013. En su lugar se crea la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), que concentrará funciones regulatorias, de planeación e innovación digital bajo un nuevo esquema centralizado.
Dentro de esta agencia operará la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), integrada por cinco comisionados designados por el Ejecutivo y ratificados por el Senado. Esta comisión asumirá la supervisión del espectro, las concesiones y la regulación técnica del sector.
Uno de los puntos más criticados del proyecto original fue eliminado: el artículo 109, que otorgaba facultades al gobierno para bloquear plataformas digitales. Su eliminación fue celebrada por defensores de la libertad de expresión y derechos digitales. No obstante, otros aspectos controvertidos permanecen en el dictamen aprobado, como la posibilidad de geolocalización en tiempo real sin orden judicial y el registro obligatorio de usuarios de telefonía móvil.
Durante el debate, senadores del PAN y PRI rechazaron la reforma por considerarla un retroceso democrático. Argumentaron que elimina un órgano autónomo clave y otorga al Ejecutivo un control excesivo sobre los medios y las telecomunicaciones. Ricardo Anaya, legislador del PAN, calificó la iniciativa como “una amenaza latente a la libertad digital”.
Por su parte, los legisladores de Morena y sus aliados defendieron la reforma asegurando que permitirá garantizar el acceso universal a internet, agilizar trámites, fortalecer la inclusión digital y apoyar a medios comunitarios.
La reforma será enviada a la Cámara de Diputados, donde deberá ser aprobada antes del 2 de julio para que entre en vigor. Si se ratifica, la ATDT asumirá las funciones del IFT de manera inmediata, dando inicio a un nuevo capítulo en la política tecnológica del país.