Lo que comenzó como una sesión más en la Comisión Permanente del Senado terminó en un choque físico y verbal entre Gerardo Fernández Noroña y Alejandro “Alito” Moreno. Los empujones y jaloneos fueron el reflejo de tensiones acumuladas sobre la polémica reforma de supremacía constitucional.
Testigos aseguran que la confrontación se desató cuando Moreno subió al estrado exigiendo la palabra y, según algunos, “le puso la mano encima” a Noroña. El diputado del PT evitó levantarse, admitiendo que si lo hubiera hecho, “hubiera acabado mal”, en clara referencia a un posible enfrentamiento físico más serio.
Pero la pelea no se limitó a lo físico. Moreno acusó a Noroña de ser un “delincuente, payaso y farsante” por presuntamente vivir en una casa de 12 millones de pesos mientras promueve la austeridad. Noroña respondió con dureza, asegurando que Moreno “acabará en la cárcel” y calificándolo de “barbaján”.
El altercado ha desatado críticas y debates sobre la violencia en el Congreso y la tensión política en México, recordando que, más allá de las palabras, el Senado puede convertirse en un escenario de confrontación directa entre sus miembros.