La presidenta, Claudia Sheinbaum, evitó confirmar o negar de manera directa la suspensión del envío de petróleo mexicano a Cuba, luego de que un reporte internacional señalara que Petróleos Mexicanos (Pemex) retiró de su agenda un cargamento programado para este mes.
Cuestionada sobre el tema, la mandataria no desmintió la información, pero tampoco la ratificó. En cambio, trasladó la discusión a otro plano: el de la soberanía nacional y la autonomía operativa de Pemex.
Sheinbaum sostuvo que es la empresa productiva del Estado la que decide cuándo, cómo y bajo qué condiciones se realizan los envíos de crudo, y subrayó que la relación energética con Cuba no es reciente ni improvisada. Recordó que México ha mantenido históricamente una postura de solidaridad con la isla, especialmente frente al bloqueo económico y a las dificultades que enfrenta en materia energética.
Ante la pregunta directa sobre si el envío fue suspendido o si podría suspenderse en el futuro, la presidenta reiteró el mismo argumento, sin ofrecer una respuesta puntual, insistiendo en que las decisiones corresponden a Pemex y se toman bajo criterios soberanos.
De acuerdo con la información difundida, Pemex habría retirado de su calendario un cargamento que originalmente debía cargarse a mediados de enero y arribar a Cuba antes de que concluyera el mes. Hasta ahora, ni la petrolera ni la Secretaría de Energía han emitido una postura oficial al respecto.
En los últimos años, México incrementó el suministro de crudo a Cuba, una estrategia que el actual gobierno ha calificado como ayuda humanitaria, en un contexto marcado por apagones constantes, escasez de combustible y limitaciones financieras en la isla para importar energía desde otros países.
La presidenta ha reiterado que el apoyo a Cuba forma parte de una política exterior basada en principios históricos, humanitarios y de cooperación, dejando abierta la posibilidad de que los envíos continúen, aunque sin aclarar el estatus específico del cargamento señalado.