La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que los expresidentes que gobernaron México antes de la llegada de Andrés Manuel López Obrador dejaron una huella profunda en la vida política, social y económica del país, asociada a lo que su administración identifica como el periodo neoliberal. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que es indispensable mantener presente ese pasado reciente para comprender el contexto actual y dimensionar los cambios impulsados en los últimos años.
Sheinbaum subrayó que hablar de figuras como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón no es un ejercicio de confrontación gratuita, sino una necesidad histórica. En particular, mencionó el caso del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, hoy sentenciado en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico, como un ejemplo de las consecuencias de las políticas de seguridad aplicadas durante el sexenio de Calderón.
“No puede uno decir que ya no se puede hablar de Salinas de Gortari, o de Zedillo, o de Fox y el desafuero, o de Calderón y García Luna, porque sí dejaron una secuela en el país”, afirmó la presidenta, al enfatizar que los efectos de aquellas decisiones aún influyen en la realidad nacional.
La jefa del Ejecutivo enmarcó estas declaraciones dentro de una defensa del proyecto político que inició con López Obrador y que su gobierno da continuidad. Señaló que, a diferencia de administraciones anteriores, en los últimos siete años se han registrado avances significativos en materia social, como la salida de 13.5 millones de personas de la pobreza y el mayor crecimiento de la clase media en la historia reciente, además de una reducción en los índices de homicidios.
De acuerdo con Sheinbaum, estos resultados evidencian un cambio de rumbo y explican, en parte, el desgaste político de la oposición, a la que vinculó con el legado de los gobiernos anteriores. En su discurso, la presidenta estableció una clara línea divisoria entre el modelo neoliberal y el proyecto de la llamada Cuarta Transformación, al que atribuyó una mayor orientación al bienestar social.
La mandataria insistió en la importancia de mantener una memoria política activa y crítica. Al vincular la estrategia de seguridad del pasado, en particular la llamada guerra contra el narcotráfico, con el caso García Luna, Sheinbaum planteó que no se trata únicamente de responsabilidades individuales, sino de fallas estructurales de un modelo de gobierno.
Con un tono firme, la presidenta reiteró que recordar y analizar el pasado inmediato es fundamental para legitimar las políticas actuales y construir una narrativa de continuidad entre la crítica al neoliberalismo y la consolidación de un Estado con mayor presencia social. En ese marco, sostuvo que la referencia constante a los expresidentes y a sus decisiones forma parte de una interpretación histórica que busca explicar el presente y orientar el futuro del país.