Andrea Russo, de 35 años, burló todos los controles de seguridad y fue succionado por la turbina de un Airbus A319 en plena maniobra de despegue. La Fiscalía italiana investiga un posible suicidio y graves fallos de seguridad.
Lo que parecía una jornada más de vuelos en el aeropuerto internacional de Orio al Serio terminó convertido en una escena de horror y asombro. A plena luz del día, Andrea Russo, un ciudadano italiano de 35 años, logró traspasar los controles de seguridad, acceder a la pista principal y lanzarse al motor en funcionamiento de un avión comercial, ante la mirada atónita del personal de tierra y los pasajeros a bordo.
El suceso ocurrió a las 14:43 hora local, justo cuando el vuelo V73511 de la aerolínea Volotea, con destino a Oviedo, iniciaba las maniobras previas al despegue. Sin pertenecer a la lista de pasajeros ni al personal aeroportuario, Russo irrumpió en la plataforma tras forzar una puerta de emergencia en la zona de llegadas, según fuentes de la Fiscalía de Bérgamo. Alcanzó la aeronave —un Airbus A319 con 154 pasajeros y 6 tripulantes— y se precipitó hacia el motor izquierdo, siendo inmediatamente succionado por la turbina.
El resultado fue devastador: operaciones suspendidas por más de cinco horas, vuelos cancelados, otros tantos desviados a Milán, Verona y Bolonia, y una conmoción que paralizó a trabajadores y viajeros. La imagen del caos se replicó en medios y redes sociales, mientras las autoridades intentaban contener tanto la crisis operacional como el impacto emocional del hecho.
“Nos pidieron que no miráramos por la ventanilla. Algunos pasajeros empezaron a llorar. No entendíamos qué pasaba hasta que el piloto nos habló de una tragedia en la pista”, declaró un testigo que viajaba en el vuelo afectado.
La Fiscalía de Bérgamo, dirigida por el fiscal Maurizio Romanelli, ha abierto una investigación formal. Los primeros indicios apuntan a un suicidio premeditado. Russo, según fuentes policiales, dejó abandonado su vehículo —un Fiat 500 color naranja— en dirección contraria a la terminal y portaba consigo algunos objetos personales que podrían sugerir una despedida planificada. No contaba con antecedentes delictivos ni estaba registrado como paciente psiquiátrico, aunque se investiga si atravesaba una crisis emocional.
La tragedia ha desatado una tormenta política y social en Italia. El Ministerio de Infraestructura y Transportes ha exigido un informe inmediato sobre los protocolos de seguridad del aeropuerto. Sindicatos de trabajadores ya habían alertado en semanas previas sobre episodios de accesos indebidos a la pista.
Giovanni Sanga, presidente de SACBO (operadora del aeropuerto), lamentó el hecho y aseguró que se revisarán todas las medidas de seguridad. “Ha sido un día trágico. Pero también una llamada de atención”, declaró ante los medios.
Mientras tanto, Volotea ha emitido un comunicado expresando su “profunda consternación” y ofreciendo asistencia psicológica a los pasajeros. El avión fue retirado de servicio y trasladado para inspección y descontaminación.