La explosión de una pipa de gas LP el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, sigue cobrando vidas. Hasta ahora, 25 personas han perdido la vida, incluyendo a María Salud Jaurrieta, quien intentaba escapar del microbús envuelto por la nube de gas. Con el paso de los días, el número de víctimas ha ido aumentando, mientras familiares y autoridades luchan por atender a los heridos.
Actualmente, 21 personas permanecen hospitalizadas, muchas en estado crítico, y 38 ya han sido dadas de alta, según la Secretaría de Salud de la CDMX. Los familiares continúan enfrentando la angustia de no saber si sus seres queridos sobrevivirán.
La empresa Transportadora Silza, propietaria de la pipa, está legalmente obligada a reparar los daños, mientras que el gobierno de la Ciudad de México ha establecido un Comité Solidario para canalizar apoyos económicos a las víctimas.
El accidente ocurrió cuando la pipa perdió el control al tomar una curva en la autopista México-Puebla, provocando una fisura de 40 cm en el tanque. La fuga de gas se dispersó en un radio de 180 metros, y una chispa detonó la explosión que devastó la zona.
Las autoridades mantienen la alerta y hacen un llamado a extremar precauciones en el transporte de gas LP, mientras Iztapalapa sigue lidiando con las secuelas de este accidente que ha marcado a toda la comunidad.