La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, señaló públicamente a Edson Andrade como el presunto impulsor de la marcha de la llamada “Generación Z”, realizada el 15 de noviembre en la Ciudad de México. A través de la red social X, la dirigente aseguró que el joven había sido contratado por el Partido Acción Nacional (PAN) para operar políticamente la movilización.
Alcalde afirmó que Andrade —a quien describió como “apartidista”— habría recibido más de dos millones de pesos a partir de febrero de 2025, distribuidos en 12 pagos mensuales de 175,577.50 pesos. Según la publicación, ese monto forma parte de un contrato de prestación de servicios por $2,106,810.
La dirigente difundió imágenes de un documento presuntamente correspondiente al contrato entre el Comité Directivo Regional del PAN en la Ciudad de México y Edson Saúl Andrade Lemus. En él se establece que el joven se encargaría de la administración de redes sociales del partido. El documento cita como representante legal al Mtro. Óscar Agüero Zúñiga y describe que el acuerdo se rige bajo cláusulas de prestación de servicios.
Edson Andrade responde y denuncia exposición que pone en riesgo su seguridad
Tras la acusación, Edson Andrade difundió un video en redes sociales en el que responsabiliza a la presidenta de Morena de cualquier agresión que pueda sufrir. Señaló que la exhibición de su nombre y fotografía en un país con altos índices de violencia representa un riesgo para su integridad.
“Me expuso en un país donde el crimen calla las voces que lo denuncian, como ocurrió con el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo; en un país donde quienes más desaparecen son los jóvenes”, declaró.
El joven también cuestionó a Alcalde por presumir que México vive su etapa más democrática:
“¿Cuándo ha visto usted una democracia que ponga en el paredón la foto de las personas que se manifiestan?”, expresó.
Hasta el momento, el PAN no ha emitido una postura pública sobre el presunto contrato revelado por la dirigente de Morena, mientras el caso continúa generando tensión en el entorno político juvenil y en el debate sobre el uso de información personal en confrontaciones partidistas.