Un convoy de civiles armados atacó con drones cargados con explosivos, armas largas y vehículos con blindaje artesanal —conocidos como “monstruos”— a una caravana de fuerzas de seguridad en el norte de Jalisco.
Los hechos ocurrieron en la zona limítrofe entre Jalisco y Zacatecas, entre las comunidades de El Laurel y La Hiedrita, en el municipio de Santa María de los Ángeles. El ataque estuvo dirigido contra elementos de la Policía Estatal, corporaciones municipales de Huejúcar y Colotlán, así como de la Guardia Nacional.
De acuerdo con autoridades de seguridad, los agresores utilizaron drones para lanzar artefactos explosivos, además de disparar con armas de alto calibre. Ante la agresión, las fuerzas de seguridad se replegaron para salvaguardar su integridad, mientras que los atacantes lograron huir hacia territorio zacatecano.
Durante el enfrentamiento no se reportaron elementos de seguridad fallecidos o lesionados. Sin embargo, se confirmó que uno de los drones fue derribado por las autoridades, aunque no pudo ser localizado posteriormente.
Autoridades estatales señalaron que este tipo de ataques se ha vuelto recurrente en zonas limítrofes con Zacatecas y Michoacán, donde se ha detectado la presencia de grupos armados que operan en la región.
En otro hecho violento, en la colonia La Nogalera, en Guadalajara, un ataque al interior de una vivienda dejó tres personas sin vida —dos por heridas con arma punzocortante y una calcinada— y dos más lesionadas.
El incidente fue reportado tras el incendio de una casa habitación. Al llegar al lugar, elementos de seguridad encontraron el inmueble en llamas y, tras ser controlado el fuego por cuerpos de emergencia, localizaron a las víctimas. Dos de los heridos fueron trasladados a recibir atención médica, donde se reportan en estado delicado.
La Fiscalía del estado mantiene abiertas diversas líneas de investigación sobre este hecho, el cual podría estar relacionado con actividades de narcomenudeo, aunque esta hipótesis continúa en proceso de verificación.
Pese a operativos y acciones coordinadas entre autoridades de los tres niveles de gobierno, la violencia continúa registrándose en distintas regiones del estado, particularmente en zonas identificadas como de alta incidencia delictiva.