El gobierno de Estados Unidos anunció la aplicación de un arancel del 10% a las importaciones procedentes de México, como parte de una nueva medida comercial dirigida a países que, a juicio de Washington, no han fortalecido lo suficiente las acciones para impedir la entrada de productos elaborados con trabajo forzoso.
La disposición fue dada a conocer por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que informó la imposición de gravámenes de entre 10% y 12.5% a mercancías provenientes de 60 economías investigadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de ese país.
El anuncio se produjo apenas unos días después del encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, además de coincidir con la visita a territorio mexicano del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien sostuvo reuniones con autoridades federales como parte de las negociaciones relacionadas con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la medida busca incentivar a sus socios comerciales a establecer y hacer cumplir mecanismos que impidan la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso, al considerar que las acciones implementadas hasta ahora han sido insuficientes.
Además de México, la medida también alcanzará a otros países como Argentina, Canadá, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Malasia, Pakistán, Reino Unido y Bangladesh, mientras que determinadas importaciones provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza estarán sujetas a gravámenes de hasta 12.5%, dependiendo del tipo de producto.
La decisión representa un nuevo capítulo en la política comercial de Estados Unidos y podría tener repercusiones en el intercambio económico con diversos socios internacionales, incluido México, en un contexto de revisión del T-MEC y de ajustes en las cadenas globales de suministro.



