El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, afirmó que no existen indicios ni sospechas de que el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tenga vínculos con el crimen organizado, pese a señalamientos recientes provenientes de autoridades de Estados Unidos.
Durante un encuentro del Gabinete de Seguridad en Culiacán, el funcionario subrayó que nunca se detectaron obstrucciones ni irregularidades en materia de seguridad por parte del exmandatario, y reiteró que no hay información que lo vincule con actividades ilícitas.
En ese contexto, explicó que el Gobierno federal mantiene el control operativo de la seguridad en Sinaloa y continuará con esta estrategia mientras sea necesario, además de reforzar la coordinación con la administración estatal encabezada por la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde.
Respecto a la protección asignada a Rocha Moya, detalló que se realizó una evaluación de riesgo que derivó en la asignación de un grupo reducido de escoltas como medida preventiva, aclarando que no existen datos que apunten a una posible agresión en su contra.
La reunión de seguridad forma parte de una serie de encuentros entre autoridades federales y estatales ante el contexto de violencia en la entidad, donde grupos delictivos mantienen disputas internas desde hace meses.
Asimismo, el Gobierno federal reiteró su compromiso de mantener presencia en Sinaloa y fortalecer las acciones de seguridad, especialmente tras las acusaciones emitidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el exgobernador y otros funcionarios.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a su gabinete a reforzar la coordinación con el gobierno estatal y brindar acompañamiento a las autoridades locales para garantizar la estabilidad en la entidad.
Las autoridades insistieron en que continuarán las investigaciones correspondientes, al tiempo que hicieron un llamado a mantener la calma y confiar en las instituciones encargadas de la seguridad.