El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reconoció las acciones emprendidas por el gobierno mexicano para combatir a los grupos del crimen organizado y aseguró que México “ha hecho más de lo que jamás se había hecho” para perseguir a los cárteles; sin embargo, consideró que los esfuerzos todavía no son suficientes frente a la capacidad que mantienen estas organizaciones.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con medios de comunicación en el marco de una visita de Rubio a Ecuador, donde abordó los desafíos de seguridad que enfrentan distintos países de América Latina y particularmente la situación de México.
El funcionario estadounidense sostuvo que el caso mexicano representa un reto de mayores dimensiones debido a la extensión territorial del país y al poder económico y operativo que han alcanzado las organizaciones criminales.
Rubio afirmó que existen zonas de México donde, desde la perspectiva del gobierno estadounidense, la presencia del Estado se encuentra debilitada frente al control ejercido por los cárteles.
“El caso de México es un desafío aún más grave debido al tamaño del país y al poder de los cárteles que están allí”, declaró.
El secretario de Estado sostuvo además que estos grupos cuentan con importantes recursos financieros y capacidades que representan una amenaza para la seguridad, incluso en la frontera entre ambos países.
Estados Unidos busca enfrentar amenaza en coordinación con México
Rubio señaló que la intención de Washington es enfrentar el problema mediante la cooperación bilateral y destacó que el escenario ideal para Estados Unidos es trabajar conjuntamente con las autoridades mexicanas.
“Estos grupos son muy peligrosos, están muy bien financiados, deben ser confrontados. Nuestra esperanza y nuestra intención es hacerlo en alianza con México. Ese es el ideal”, expresó.
No obstante, posteriormente lanzó una advertencia al asegurar que la amenaza planteada por las organizaciones criminales tendrá que ser enfrentada.
“Pero eventualmente, esa amenaza tendrá que ser confrontada de una forma u otra”, afirmó.
Sus declaraciones se producen en medio de una agenda bilateral en la que el narcotráfico, el tráfico de armas, la seguridad fronteriza y el combate a las organizaciones criminales se mantienen como algunos de los asuntos prioritarios entre México y Estados Unidos.
Reconoce acciones emprendidas por el gobierno mexicano
A pesar de sus señalamientos, Rubio reconoció los operativos y medidas implementados recientemente por las autoridades mexicanas contra organizaciones del narcotráfico.
El secretario de Estado afirmó que el actual gobierno mexicano ha realizado acciones que superan esfuerzos observados anteriormente en el combate a los cárteles, aunque insistió en que la dimensión del problema requiere resultados adicionales.
En su análisis, Rubio también hizo referencia a la violencia contra servidores públicos, candidatos y periodistas como una muestra de la capacidad de intimidación que mantienen las organizaciones criminales en algunas regiones de México.
Asimismo, mencionó como una preocupación creciente el empleo de drones por parte de grupos criminales, particularmente por las implicaciones que esta tecnología puede representar para la seguridad en la zona fronteriza.
Rubio coloca seguridad como uno de los principales desafíos para México
El funcionario estadounidense consideró que la inseguridad continúa entre las principales preocupaciones de la población mexicana y sostuvo que la violencia generada por los cárteles representa un desafío que trasciende las fronteras nacionales.
Sus declaraciones se suman a posicionamientos realizados previamente por integrantes de la administración estadounidense sobre el alcance territorial y operativo de las organizaciones del narcotráfico en México.
Sin embargo, Rubio hizo énfasis en mantener la cooperación con el gobierno mexicano como la vía preferente para combatirlas.
La postura del secretario de Estado combina así un reconocimiento a las acciones realizadas por México con una evaluación crítica de sus resultados: mientras destacó un esfuerzo sin precedentes para perseguir a los cárteles, sostuvo que todavía no es suficiente para reducir la amenaza que representan.
El combate al crimen organizado continúa como uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral, particularmente ante las diferencias que pueden surgir respecto a la forma de enfrentar a los grupos criminales y el principio de soberanía territorial de México.



