CHIHUAHUA.
La creciente ola de violencia que azota la comunidad serrana de El Durazno, en el municipio de Tamazula, Durango, provocó el desplazamiento de decenas de familias, maestros, médicos y trabajadores que huyeron de la región ante el temor de quedar atrapados en medio de enfrentamientos armados entre grupos criminales.
La situación escaló luego de que un convoy que trasladaba a más de 100 civiles desplazados fuera emboscado por sujetos armados cuando transitaba por una zona rural del municipio de Guadalupe y Calvo, en la Sierra de Chihuahua.
De acuerdo con los primeros reportes, las familias viajaban bajo resguardo de corporaciones de seguridad debido a las condiciones de riesgo que prevalecen en la región serrana, considerada una de las zonas más conflictivas por la disputa de rutas entre grupos del crimen organizado que operan en los límites de Chihuahua y Durango.
Durante el trayecto, hombres armados interceptaron el convoy y abrieron fuego contra las unidades, provocando momentos de pánico entre mujeres, niños y demás civiles que intentaban escapar de la violencia.
Ante la agresión, los elementos de seguridad activaron protocolos de protección y desplegaron maniobras tácticas para resguardar a los desplazados, lo que derivó en un intercambio de disparos en plena zona serrana.
Durante el atentado, un civil resultó lesionado de manera leve por una esquirla en una pierna; sin embargo, las autoridades informaron que la herida no requirió hospitalización.
Tras varios minutos de enfrentamiento, los agresores lograron escapar hacia zonas de difícil acceso de la sierra, por lo que se desplegó un operativo terrestre y aéreo para intentar localizarlos.
Posteriormente, elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional reforzaron la seguridad en caminos rurales y comunidades cercanas, mientras continúan los recorridos preventivos en esta zona estratégica de la sierra.
Habitantes de El Durazno señalaron que desde hace semanas la comunidad enfrenta constantes enfrentamientos armados, además de problemas de desabasto de combustible, alimentos y productos básicos, situación que obligó a numerosas familias a abandonar sus hogares.
De acuerdo con testimonios recabados en la región, médicos del Hospital Regional, docentes y trabajadores comenzaron a evacuar desde el pasado 9 de mayo, intentando salir hacia Sinaloa y Chihuahua; sin embargo, varias rutas permanecían bloqueadas por la violencia.
Algunos desplazados intentaron abandonar la zona por carretera rumbo a Culiacán e incluso por vía aérea, pero las condiciones de inseguridad complicaron las salidas y obligaron a grupos enteros a internarse por brechas y caminos serranos.
Versiones de habitantes indican que varios convoyes quedaron detenidos en sectores como Atascaderos y Las Trojas, en Guadalupe y Calvo, debido a enfrentamientos activos en la región.
La Fiscalía General del Estado de Chihuahua confirmó que agentes de la Agencia Estatal de Investigación fueron atacados mientras brindaban custodia y protección a civiles provenientes de Durango.
En un comunicado oficial, la Fiscalía Zona Sur detalló que los hechos ocurrieron cuando policías investigadores acompañaban a personas desplazadas y fueron interceptados por civiles armados, por lo que los agentes respondieron para proteger a las familias.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas relacionadas con estos hechos, mientras continúan los operativos de vigilancia y búsqueda en la zona limítrofe entre Chihuahua y Durango.
Asimismo, habitantes denunciaron que aún permanecen personas atrapadas en la comunidad de El Durazno, incluyendo trabajadores del sector educativo que esperaban instrucciones para poder evacuar de manera segura.
El Gobierno de Durango no ha emitido hasta ahora un posicionamiento oficial sobre la situación que enfrenta esta región serrana.