Amnistía Internacional condenó el asesinato de la periodista Roxana Guzmán y urgió a las autoridades mexicanas a realizar una investigación exhaustiva con perspectiva de género y derechos humanos, al considerar que el crimen refleja el grave contexto de violencia que enfrenta la prensa en el país.
En un pronunciamiento, la organización pidió identificar, procesar y sancionar no solo a los responsables materiales del homicidio, sino también a quienes lo ordenaron, facilitaron o encubrieron. Además, advirtió que el caso ocurre en un escenario especialmente preocupante para la libertad de expresión en Veracruz, donde al menos tres periodistas han sido asesinados durante 2026.
Amnistía Internacional también hizo un llamado a reforzar las medidas de prevención y protección para quienes ejercen el periodismo, así como a investigar las causas estructurales que permiten este tipo de ataques con el objetivo de evitar que se repitan.
El posicionamiento se dio después de que el Gobierno de México confirmara que los restos localizados en Veracruz corresponden a Roxana Guzmán, propietaria del portal Pulso Informativo Nanchiteco, quien fue privada de la libertad el pasado 2 de junio en el municipio de Nanchital.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que hasta el momento han sido detenidas ocho personas relacionadas con el caso, entre ellas presuntos integrantes de un grupo criminal y tres policías municipales.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum exhortó a las y los periodistas que consideren estar en riesgo a acercarse a la Secretaría de Gobernación para solicitar medidas de protección.
El asesinato de Roxana Guzmán generó una amplia condena nacional e internacional, luego de que se difundiera un video en el que hombres armados irrumpieron en su domicilio para privarla de la libertad.
Diversas organizaciones defensoras de la libertad de prensa han señalado que Veracruz continúa siendo una de las entidades más peligrosas para ejercer el periodismo debido a la violencia y los ataques contra comunicadores. Asimismo, organismos internacionales mantienen a México entre los países más riesgosos para el ejercicio de esta profesión en el continente.



