El Gobierno de México reforzó el operativo de seguridad en Sinaloa con el despliegue de mil 628 elementos y 179 vehículos de las Fuerzas Armadas, tras la solicitud de licencia del gobernador Rubén Rocha Moya, en medio de un contexto de violencia en la entidad.
El secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, informó que este despliegue se organiza en distintas estrategias operativas. Entre ellas destaca la Operación Sable, enfocada en labores de vigilancia y apoyo a autoridades locales para contener la violencia.
Asimismo, la Operación Chipahua está dirigida a la captura de objetivos prioritarios generadores de violencia mediante unidades especializadas, mientras que la Fuerza de Tarea Alacrán tiene como objetivo localizar y desmantelar laboratorios clandestinos y campamentos del crimen organizado.
En zonas urbanas, principalmente en Mazatlán, se implementó la Operación Baluarte, que contempla presencia permanente, uso de drones, instalación de puestos de seguridad y mayor movilidad táctica para mejorar la capacidad de respuesta en áreas con alta incidencia delictiva.
Por su parte, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aseguró que la federación mantendrá una atención prioritaria en Sinaloa y lanzó un mensaje contundente: “el Gobierno de México está presente, no se va a retirar”.
El funcionario destacó que la estrategia incluye presencia territorial, seguimiento diario y acciones firmes para proteger a la población, en coordinación con la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde.
Además, recordó que en los últimos dos años se han intensificado los operativos debido a disputas entre grupos criminales, lo que ha derivado en el aseguramiento de miles de armas, más de 70 toneladas de droga y la detención de alrededor de 2 mil 400 personas por delitos de alto impacto.
Las autoridades federales reiteraron que la estrategia de seguridad continuará fortaleciéndose con el objetivo de reducir la violencia y garantizar la seguridad de las familias sinaloenses.