Diversos dirigentes y figuras políticas de la derecha y ultraderecha colombiana criticaron a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por sus declaraciones sobre las elecciones presidenciales en Colombia, al considerar que constituyen una intromisión en asuntos internos de ese país.
La polémica surgió luego de que la mandataria mexicana señalara que era importante analizar las denuncias de posibles irregularidades planteadas por el presidente colombiano Gustavo Petro respecto al conteo de votos de la primera vuelta presidencial celebrada el pasado domingo.
Petro ha sostenido que existieron inconsistencias en el proceso electoral, entre ellas la incorporación de cientos de miles de votantes al sistema y diferencias entre el número de sufragios y votantes registrados en algunas mesas. Sin embargo, dichas acusaciones han sido rechazadas por las autoridades electorales colombianas y por organismos internacionales de observación.
Las declaraciones de Sheinbaum fueron cuestionadas por integrantes del equipo político de Abelardo de la Espriella, quien obtuvo la mayor votación en la primera vuelta y disputará la presidencia en una segunda ronda contra Iván Cepeda el próximo 21 de junio.
Entre las voces críticas se encuentran la senadora María Fernanda Cabal, la excandidata presidencial Vicky Dávila y el jefe de campaña de De la Espriella, Enrique Gómez Martínez, quienes acusaron a la mandataria mexicana de respaldar la narrativa de fraude impulsada por Petro y de interferir en un proceso soberano.
Las críticas también surgieron después de que Sheinbaum reconociera afinidades ideológicas con las propuestas políticas representadas por Petro y Cepeda, además de considerar que las denuncias sobre posibles irregularidades electorales deben ser investigadas a fondo.
De acuerdo con los resultados oficiales de la autoridad electoral colombiana, De la Espriella obtuvo el 43.74 por ciento de los votos, mientras que Cepeda alcanzó el 40.90 por ciento, por lo que ninguno logró la mayoría necesaria para evitar una segunda vuelta.
El debate se produce en un contexto de creciente tensión política en Colombia, donde los cuestionamientos sobre la transparencia electoral se han convertido en uno de los principales temas de discusión rumbo a la definición presidencial prevista para finales de junio.