La captura de Ismael “El Mayo” Zambada en territorio estadounidense marcó, de acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, un punto de quiebre para la seguridad en Sinaloa al profundizar las disputas internas de la organización criminal que operaba en la entidad.
Durante su conferencia matutina de este lunes, la mandataria retomó el caso para insistir en que las acciones contra organizaciones delictivas deben realizarse mediante la cooperación entre países y con participación de las instituciones mexicanas.
Sheinbaum calificó lo sucedido alrededor de la detención de Zambada como un ejemplo de las consecuencias que puede generar la “injerencia” extranjera.
“Sinaloa es una demostración que el injerencismo, con el rompimiento de un grupo delictivo, provocó la situación que hoy tenemos”, manifestó.
“El Mayo” fue detenido el 25 de julio de 2024 después de llegar a Estados Unidos en una aeronave junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Las autoridades mexicanas han señalado que no participaron en aquella operación.
Después de ese episodio aumentaron las confrontaciones entre grupos ligados al Cártel de Sinaloa, principalmente las facciones identificadas como Los Chapitos y La Mayiza.
La disputa se intensificó en septiembre de 2024 y desde entonces ha provocado una prolongada crisis de seguridad en el estado, con homicidios, desapariciones, enfrentamientos y constantes operativos de las fuerzas de seguridad.
Sheinbaum aseguró que antes de la captura de Zambada los niveles de homicidio en Sinaloa eran considerablemente menores y sostuvo que la ruptura de la organización criminal modificó el escenario de violencia.
Aclaró que esto no significa que México deba dejar de actuar contra personas involucradas en actividades criminales. Explicó que, cuando otro gobierno obtiene información relevante, esta puede compartirse para que las instituciones mexicanas desarrollen las investigaciones y acciones correspondientes.
La presidenta reiteró que la relación con Estados Unidos en materia de seguridad debe mantenerse bajo un esquema de cooperación, pero sin acciones unilaterales que excluyan a las autoridades nacionales.
También sostuvo que la situación actual en Sinaloa presenta diferencias respecto de los niveles de violencia registrados al comienzo de su administración, aunque reconoció que persisten indicadores delictivos que mantienen a la entidad como uno de los principales retos de seguridad para el Gobierno federal.
Ante este escenario, Sheinbaum defendió la estrategia federal basada en inteligencia, investigación, coordinación institucional y atención a las causas que generan la violencia.



